Glicación: el lado poco amable del azúcar en la piel

No todo envejecimiento cutáneo viene del sol, del estrés o del paso del tiempo. A veces, también hay procesos silenciosos que endurecen lo que debería seguir siendo flexible. Y sí: la glicación es uno de ellos.


Queridas pieles…

Hoy vengo a hablarles de un tema que suena difícil, pero que en realidad se puede entender bastante fácil: la famosa glicación.

Y no, no vengo a demonizar un alimento ni a decirte que por comerte algo rico tu piel entró en crisis, porque bastante tenemos ya.  Pero sí es cierto que, cuando hay exceso y desequilibrio, parte de esa glucosa puede unirse a proteínas muy importantes de nuestro cuerpo, como el colágeno y la elastina. A partir de ahí se forman los famosos AGEs, compuestos que se asocian con cambios visibles y no tan visibles en la piel.

¿Y qué pasa ahí?

Pasa que esas proteínas, que ayudan a que la piel se vea firme, flexible y luminosa, empiezan a alterarse. Dicho simple: si el colágeno fuera una tela linda, suave y elástica, la glicación sería ese proceso que le va endureciendo las fibras. Ya no acompaña igual. Ya no responde igual. Ya no se ve igual.

¿Las consecuencias? Acá es donde el tema se pone interesante: la piel puede empezar a verse más opaca, menos elástica, más rígida, con arrugas que se marcan más, con cierta tendencia al tono amarillento o apagado, e incluso con una estructura dérmica que se vuelve menos “armoniosa” y más difícil de reparar. En otras palabras: no solo cambia cómo se ve, también cambia cómo se comporta.

Y esto no queda solo en lo estético. La glicación también se relaciona con más estrés oxidativo e inflamación, dos palabras que en piel nunca traen nada demasiado amable. 

Pero atención, porque no todo siempre es problema (menos mal). También está la parte que a mí más me gusta: entender para cuidar mejor. Aleluya a la ciencia, sinceramente. 

Y acá entra algo importante: la piel no se cuida solo desde un frasco, aunque claramente amo una buena fórmula. También se acompaña con alimentación balanceada, descanso, movimiento y menos inflamación sostenida en el tiempo. Y yendo a lo nuestro, que es la cosmética, también existen ingredientes muy interesantes que se estudian por su capacidad de ayudar frente a este proceso. Acá la carnosina se lleva un lugar importante, y también aparecen la NIACINAMIDA, HIDROXITIROSOL, SALVIA entre otros. Y antioxidantes que previenen la glicación : VIT C, VIT E, AC.LIPOICO, NIACINAMIDA, PICNOGENOL.


Slow age
No todo siempre es problema. También existe información, conciencia, prevención y formas amorosas de acompañar a la piel. Y para mí, ahí es donde empieza el verdadero cuidado.

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